Entrevista a Bruno Ruiz

ATICCOOK,

UN CONCIERTO PARA LOS SENTIDOS

Nos sumergimos en una deliciosa experiencia gastronómica donde el placer se dibuja de una forma un tanto especial. Le invitamos a que pase y se deleite de un recorrido celestial para sus sentidos: una explosión de sabores para su paladar, cautivadores aromas para su olfato y todo un espectáculo visual. Estamos en el Restaurante Aticcook, delante de un auténtico show donde el chef Bruno Ruiz nos conduce por el mágico camino de las sensaciones, de una forma muy exclusiva y con todas sus dotes de genialidad. Nada se escapa en este paseo por Aticcook, un restaurante escondido en las alturas, en el ático de Pepe Cabrera Arquitectura e Interiorismo, situado en la entrada de Dénia. En cada sesión estelar 24 personas se dejan llevar para disfrutar del mobiliario y sus diseños, mientras sucumben al placer de 9 platos rebosantes de arte con sabores atrevidos y con esencia a tradición renovada.

Bruno, ¿Cómo nació Aticcook?

Surgió de una idea de Pepe Cabrera con sus hijos. Una idea innovadora para que el cliente pueda conocer el mobiliario de Pepe Cabrera Arquitectura e interiorismo, antes de llevárselo a casa, mientras está comiendo en Aticcook. Nació con el chef Rafa Soler, él estuvo llevándolo adelante con una reserva previa de la clientela y poco a poco fue aumentando la demanda.

El cliente de Aticcook se encuentra con un ritual muy especial, ¿qué es lo que ocurre cuando cruzamos la puerta?

Aticcook funciona como una mezcla de restaurante y cooking show. La gente cuando llega, toma algo mientras ve la tienda de interiorismo, y luego se sirve la comida para todos los comensales a la vez. Se come en torno a la cocina. Estás comiendo dentro de la cocina viendo lo que se hace e interactuando el chef con todas las mesas. Estás oliendo lo que vas a comer y a la gente eso le gusta.

¿Por qué el nombre de Aticcook?

El nombre es la idea de unir las palabras ático y comida. Es el lugar donde se encuentra el restaurante, en el ático de la tienda de decoración e interiorismo.

¿Cuál es el menú degustación que se ofrece?

Vamos cambiando progresivamente los platos, pero siempre aprovechamos el producto de temporada y de la zona. Nos encantan los platos tradicionales como la tarta de calabaza y chocolate, pero los hacemos de una forma muy especial, o las croquetas de arroz negro, la croqueta de all i pebre con anguila, el espencat… en definitiva, recetas tradicionales con nuestro particular toque.

¿Cómo se marida cuando se buscan tanto las sensaciones?

Poco a poco hemos ido ampliando nuestra carta de vinos con más de 150 referencias a escoger y todavía nos queda por explorar mucho más. Se trata de conseguir una mezcla adecuada para cada bocado.